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Los vinos de Rioja Alavesa ya tenían la autoestima bien alta; ya habían logrado un reconocimiento y un prestigio internacional que les permitía competir en un mercado global cada vez más complicado tras muchas décadas de apuesta decidida por la innovación de los sistemas de producción y elaboración. Ahora, además, podrán presumir de ser auténticos, diferentes, 100% Rioja Alavesa.

La ‘culpa’ la tiene la primera levadura autóctona que la empresa biotecnológica alavesa, Guserbiot, ha aislado y seleccionado con la colaboración de dos marcas de prestigio de Rioja Alavesa como son las bodegas de Marqués de Riscal y Baigorri, y la Fundación Leia, y que va a permitir a los productores de vino alaveses ‘reinventarse’, diferenciarse de la competencia y remarcar la personalidad y autenticidad de sus caldos, aumentando al mismo tiempo los estándares de calidad de sus productos.

Esta primera levadura autóctona de Rioja Alavesa, que se comercializará bajo la denominación GBiot EL 011-S, ya ha sido patentada y empieza a ser comercializada de cara a la vendimia de 2010, que se iniciará en breves semanas.

No hay vino sin uva como no hay vino sin fermentación alcohólica, por muy buena que sea la uva recogida en la vendimia. La uva representa la estructura básica del vino, su esencia principal, pero el vino es el resultado de un complejo proceso bioquímico en el que el árbitro principal es la fermentación alcohólica llevada a cabo por la levadura y en concreto por un microorganismo llamado Saccharomyces cerevisiae; es decir, se trata de un proceso metabólico que transforma los azúcares del mosto en etanol, refuerza los aromas, sabores, le da trazabilidad, empaque, etc. La levadura , en este sentido, contribuye de manera importante en el aroma, sabor y color del vino, es decir, en su calidad sensorial.

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