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La respuesta a esta pregunta no te va a gustar. La razón por la que nadie visita tu web eres tú. El ecosistema digital ha cambiado las normas. No importa si eres una empresa privada, una institución pública, una fundación o un organismo científico, además de llevar a cabo una actividad empresarial, investigadora y social eres un medio de comunicación.

 

La comunicación digital te permite ser tu propio altavoz, construir un mensaje y difundirlo a través de multitud de canales que diseñas, alimentas y gestionas tú mismo. Ya no necesitas intermediarios, puedes generar información y distribuirla directamente a tu público. En este nuevo paradigma, en el que eres emisor y transmisor, tu web debe ser el epicentro de tu comunicación. Es tu enlace con clientes, proveedores, influencers y la sociedad en su conjunto y sin embargo estás dejando escapar la posibilidad de establecer un vínculo genuino con tu público objetivo porque no hay una planificación estratégica detrás de los mensajes que difundes.

 

Según la consultora Nielsen Norman Group, el tiempo medio de permanencia en una web es inferior a un minuto de modo que hazte esta pregunta: ¿qué soy capaz de contar en 59 segundos para conseguir atrapar la atención de la audiencia? Correcto. No has encontrado ningún motivo real para que tu público se quede contigo. No te preocupes, a continuación desarrollamos los motivos por los cuales tu web no funciona y te explicamos cómo solventarlo.

 

1. ¡Me da igual el seo!

 

Sí el SEO te suena a chino y/o te da igual, mal vamos. Trabajar tu posicionamiento en Google es fundamental para conseguir tráfico orgánico, esas visitas que provienen de buscadores y que, por lo tanto, es muy posible que no te conozcan. Si pasas olímpicamente de todas esas técnicas que mejoran tu posicionamiento SEO, las pocas personas que terminen pasando por tu página lo harán porque ya te conocen, y estarás ignorando una de las principales ventajas que Internet puede ofrecer a tu negocio: el de aumentar exponencialmente el alcance de tu marca a esos mercados en los que todavía no se te conoce. 
 

2. mi web, mis términos

 

Está claro que dominas la primera persona del singular, ahora hay que probar con el resto. Por bueno que seas haciendo lo que haces tu corazón palpita gracias a tus clientes. El foco no eres tú, son ellos. Así que es fundamental que investigues con denuedo a tu público, lo que en la metodología de Inbound Marketing se denomina Buyer Persona, y empieces a generar contenidos útiles para ellos y, sobre todo, en unos términos de búsqueda que coincidan con los que utiliza tu audiencia (¿has pensado en hacer un estudio de palabras clave/keyword research?).

 

No hay mejor forma de transmitir la excelencia con la que elaboras productos y servicios que diseñando una oferta que se ajuste a las necesidades de la demanda. ¿Te acuerdas del profe que siempre recomendaba sus libros en clase? Pues muchas páginas son exactamente eso, una retahíla de autorreferencias agotadoras. La mejor fórmula de conseguir visitas y prolongar el tiempo de navegación es poner a tus clientes en primer lugar y hablar su lenguaje.

 

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3. Una estructura laberíntica

 

La declaración es funesta, pero lamentablemente no presenta el menor atisbo de exageración. Es más que frecuente enfrentarse a webs en las que es imposible encontrar nada, porque la información está estructurada y organizada de forma que sólo los señores de la casa saben dónde está. Estructurar los contenidos como reflejo de nuestros departamentos internos, nuestro organigrama y nuestras jerarquías sencillamente no es una opción válida. Nadie hace búsquedas siguiendo la lógica de organización de una corporación. Si el usuario te concede menos de un minuto de navegación, pónselo fácil.

 

Hazle asequible el acceso a los contenidos, plantea una organización temática sencilla y sobre todo intuitiva. Simplifica al máximo el número de pasos y agiliza el proceso. Plantéate muy seriamente incluir en el lugar más destacado de la home un buscador. Dale al usuario el protagonismo que se merece.

 

4. descuidar la imagen

 

¿Cuántas imágenes de calidad empleas? Parece que nos sobra algún dedito de la mano. Es fundamental incluir contenido visual. Imágenes, vídeos, infografías interactivas…Una de las principales ventajas de la comunicación digital está en la multiplicidad de formatos que permite. No te limites al uso de la palabra cuando tienes muchas más opciones a tu alcance.

 

La información visual se procesa 60.000 veces más rápido que el texto. Podríamos decir que la vista es el sentido con mayor ancho de banda. ¿Todavía no te has convencido del todo? pues prepárate para oír esto. Los posts que incluyen contenido visual reciben hasta un 94% más visitas que los que no las tienen, según Digital Marketing Philippines.

 

Y desde un punto de vista de SEO, puedes tener problemas si no cuidas algún aspecto técnico de la imagen como el tamaño, el atributo alt o el título.

 

5. Ya actualicé el mes pasado

 

El contenido antiguo es… antiguo. La comunicación digital te permite reciclar temas, publicarlos con adaptaciones, reconvertirlos en distintos formatos, pero lo que no es asumible es que tu portal se convierta en un repositorio estático en el que nunca aparezca información nueva, nada cambie, no suceda nada. Es mejor equivocarse que ser intrascendente, por lo que resulta imprescindible tomarse en serio la necesidad de actualizar con frecuencia.

 

Elabora un calendario para la generación y publicación periódica de novedades. Producir contenidos propios es exigente, implica dedicación, esfuerzo, investigación, trabajo y disciplina. Hay que planificar, ejecutar y asignar responsabilidades, pero lo contrario es quedarse obsoleto y no generar tráfico.

 

 

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