Por qué a nadie le interesa lo que dices sobre tu empresa

 

¿Has lanzado una campaña de comunicación y nadie te hace caso? ¿Tu vídeo corporativo tiene menos visionados que el de tu primera comunión? ¿No hay quien quiera publicar tu nota de prensa ni compartir tus contenidos en las redes sociales? Si quieres saber por qué lo que dices sobre tu empresa no le interesa a nadie lee este post, puede que te resulte útil.

 

Autorreferencialidad

Deja de hablar de ti mismo y céntrate en lo que interesa a tus clientes. Es verdad que no resulta sencillo abstraerse y ponerse constantemente en el lugar del otro, pero resulta imprescindible hacerlo para generar contenido relevante. Pregúntate si a tus clientes les preocupan las capacidades, los objetivos y la historia de tu empresa o si, por el contrario, les interesa conocer una solución para su necesidad.

Veamos el siguiente ejemplo: cuando estás pensando en comprar un televisor te importan un comino los detalles de su proceso de fabricación, si el fabricante celebra su aniversario o si sus trabajadores se llevan estupendamente entre ellos. Lo que sí te resultará útil es un contenido que te informe sobre las características técnicas del aparato y explique claramente por qué es mejor que otros.

Aplícaselo a tu empresa: intenta apartarte del foco y ofrécele algún valor a tu público. En algunas ocasiones es posible que valga la pena salir del foco para alcanzar un objetivo.

 

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Disculpa, ¿podrías apartarte un poco para que veamos lo realmente importante?

 

Asuntos internos

Muchas empresas creen que al resto del mundo le importa la manera en que se organizan, cuáles son sus departamentos, el nombre del laboratorio en el que han realizado este o aquel avance… No es así. Tus asuntos internos solo tienen relevancia entre las paredes de tu compañía. Una vez más, es mejor que dejes de hablar de ti.

 

Falta de concreción

Si quieres captar la atención de tu público objetivo (sea tu cliente final, los periodistas o tus seguidores en las redes sociales) deberás ofrecerles datos concretos, interesantes y relevantes, no basta con valoraciones genéricas. De acuerdo, tu producto es más eficiente que sus competidores, pero ¿cuánto más? ¿Un 10%? ¿Un 20%?

Si no ofreces datos concretos no esperes que nadie te preste atención. Sin ellos tu contenido parecerá ‘marketiniano’ en el peor sentido, como un anuncio malo. Y la gente no comparte anuncios malos.

 

Tecnicismos

Cuando solo tú entiendes lo que dices, tu contenido solo te interesará a ti. Una vez más, el secreto es ponerse en el lugar del público. Imagínate que, en vez de relatar las aventuras que vivían Marty McFly y Doc Brown mientras viajaban en el tiempo, ‘Regreso al futuro’ se hubiera dedicado a explicar la tecnología del condensador de fluzo del Delorean. Seguramente habría sido muy interesante para un determinado tipo de personas, pero el público en general no esperaba eso.

 

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Las empresas también deberían modular su discurso dependiendo de la audiencia a la que se dirijan: si tu buyer persona no es ningún especialista, haz un esfuerzo para traducir tu jerga profesional a un lenguaje comprensible, ameno y atractivo. Usa los tecnicismos justos y, si no queda más remedio que citar alguno, explica qué quiere decir. Recuerda que, probablemente, a tus clientes les aporte más información lo que tus productos son capaces de hacer que la tecnología específica que contienen.

 

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