Los periodistas se cuelan en la ‘fiesta’ del marketing de contenidos

¡Periodistas, hay luz al final del túnel! Este post va dirigido a los más de 12.000 periodistas españoles que se han caído de las redacciones de los medios desde el año 2008, debido a, entre otras cuestiones, la clausura de más de 100 medios de comunicación o a la ‘limpia’ de periodistas que se ha realizado en muchas redacciones.

 (Lamentablemente) No estamos abriendo un proceso de selección de personal para incorporar periodistas a un nuevo medio de comunicación, sólo tratamos de ofrecer un poco de luz en el horizonte a muchos profesionales del periodismo que no tienen expectativas de volver a ejercer la “mejor profesión del mundo”, que diría Gabriel García Márquez.

 Y tampoco les queremos engañar, no les ofrecemos más periodismo ni otro posible periodismo. Ojalá estuviera en nuestras manos. Solo queremos informarles de que sus habilidades empiezan a ser muy demandadas en disciplinas profesionales antagónicas hasta hace bien poco, pero que las grandes transformaciones provocadas por la irrupción de internet se han encargado de ir atenuando. Ya no es lo que era, las fobias del pasado van desapareciendo y las trincheras mentales empiezan a desmoronarse.

¿Y de qué habilidades hablamos? De contar historias, amigo, de esa capacidad intrínseca de los periodistas de construir historias que buscan informar, trasladar un mensaje, provocar una emoción, una respuesta en sus lectores…, en soporte texto, video... “¡Pues vaya! lo que hemos hecho siempre”, dirá alguno. Sí, eso es.

 

Content is King

El contenido es el rey en esta nueva era de internet. Marcas y empresas empiezan a considerar la necesidad de buscar nuevas formas de comunicación con sus públicos objetivos. Hablamos de marketing de contenidos. Las estrategias de publicidad y marketing invasivas, intrusivas, las que se ‘cuelan’ en tu intimidad sin pedir permiso, empiezan a perder terreno. Comienzan a ganar fuerza nuevas tendencias en las que se antepone el usuario al producto, es decir, el usuario se convierte en el centro al que se dirigen todas las miradas. Y, claro, el usuario no ‘compra’ cualquier cosa, busca que le atraigan con contenidos que le interesan, busca que le persuadan de forma menos agresiva y más amable. En definitiva, quiere decidir qué le interesa y qué no.

Y es aquí donde las empresas y los responsables de las estrategias de marketing empiezan a poner en valor la fuerza que tienen las historias bien contadas y estructuradas en su labor de acercamiento a esos públicos. En esta reorientación de las estrategias de persuasión es donde empiezan a ver que los periodistas atesoran una capacidad muy importante para construir el relato de una compañía, de una marca. Ya lo decíamos hace unos meses en el post 'El periodismo vuelve a estar de moda', y todo indica que las nuevas claves van en esta dirección, todavía tímidamente en España, y a velocidad de crucero en el entorno anglosajón.

Es decir, internet ha ‘empoderado’ a los periodistas como cadena de transmisión de la propuesta de valor de marcas y entidades. Los medios de comunicación convencionales –al margen de la crisis de modelo de negocio que padecen- dejan de ser relevantes para las marcas; los periodistas, sin embargo, no.

 

No hablamos de periodismo, sino de periodistas

No estamos hablando de periodismo, las marcas no buscan periodismo, las marcas buscan profesionales que conocen las técnicas del periodismo para ponerlas a disposición de sus estrategias comerciales. En definitiva, algo muy parecido a lo que hacen los propios medios de comunicación pero sin tener que ocultar la motivación comercial que subyace en su actuación.

Y los periodistas que ya se han desenamorado de la profesión o que han visto truncadas sus ilusiones de emular a los Echenique, Kapuscinski, etc., pueden tener una respuesta a su situación profesional haciendo un pequeño giro de cintura y valiéndose de mucho de lo aprendido en las redacciones de los medios. Los que siguen enamorados de la profesión es mejor que sigan emulando a Gabo. No es contradictorio, es complementario.

Como diría Meerman Scott, “You don't need to compromise your integrity. You still tell stories. You still practice your craft. You still have followers who care about what you do. You still change people's lives”. En definitiva, nadie les va pedir que comprometan su integridad. Van a seguir contando historias, practicando su arte, van a seguir teniendo seguidores a los que les importa lo que hacen, van a seguir cambiando la vida de las personas.

Meerman Scott volvía la semana pasada a la carga con su labor de ‘evangelizador’ de las posibilidades que ofrece este nuevo mundo a los periodistas siempre y cuando –siendo un poco crudos- se quiten de encima las pastillas de alcanfor y, a su vez, estén dispuestos a ‘traicionar’ los valores esenciales de la profesión periodística. En este sentido, dirige una carta al editor de la revista Columbia Journalism Review titulada ‘Cómo un periodista freelance puede encontrar más trabajo’, en relación a un reportaje publicado en dicho medio sobre un periodista freelance que explicaba cómo se las hacía para sobrevivir como freelance en medios online. Meerman Scott lamenta que ese freelance no contemple tan siquiera la oportunidad que le ofrecen las marcas para elaborar contenidos igual de interesantes y, de alguna forma, reprocha al medio que el reportaje no considere este extremo.

Del mismo modo, Ferrán Calatayud (Nubelo), en una conferencia espléndida ofrecida en el marco de la Jornada Inbound Made In Madrid el pasado día 17 de junio, se refería a los nuevos perfiles que se precisan en las empresas para acometer las nuevas estrategias de marketing. No tenía dudas con los periodistas. En este tiempo marcado por el ‘Content is king’, los periodistas, venía a decir, son los grandes invitados a la nueva 'fiesta' del marketing de contenidos.

 

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