¿Y si el contenido fuera el activo secreto de tu empresa?

Content is King. En los últimos años, decir que el contenido es el rey ha pasado de ser una boutade propia de gurús iluminados a ser asumido como un mantra por cualquier empresa que dote a la comunicación de relevancia estratégica.

 

¿Por qué es tan importante?

Porque ha quedado más que demostrado que el contenido de calidad, integrado en una adecuada estrategia de Marketing de Contenidos, es la gasolina que hace avanzar tu marca. No sólo eso. La dota de alma, le da proyección pública, le concede personalidad, la convierte en más atractiva, la acerca su audiencia, empatiza con ella, le aporta valor y es capaz de atraer tráfico, generar leads y convertir nuevos clientes.

¿Es un gasto o un activo?

Primero definamos bien qué es un gasto (un coste en el que se incurre en el proceso de generación de ingresos) y un activo (algo propio de la empresa y controlado por ella que aporta un valor permanente). Entonces, si consideramos que un ordenador o una oficina son activos, ¿por qué no dar esta categoría también a los intangibles? Ya casi nadie pone en duda que las marcas o las patentes son activos intangibles. Por eso quizá sea la hora de sumar el contenido a la lista. El contenido como activo secreto de la empresa.

¿No es mucho decir?

Algunos autores como David Meerman Scott van un paso más allá e incluso creen que el contenido debería tener la misma consideración en una empresa que su cartera de clientes, las patentes que haya podido generar o las propiedades inmobiliarias. Por muy provocador que resulte, ¿acaso no es cierto que el contenido aporta valor a la empresa, tiene retornos tangibles, necesita de mantenimiento para conservar su valor y ha de usarse de forma efectiva? Sin duda, son atributos de un activo.

¡Mima tu contenido!

 Así que, si tu empresa ha puesto en marcha un blog corporativo y te esfuerzas por aportar contenido de calidad a tu audiencia, tienes entre manos un valioso activo para tu negocio. Quizá hasta ahora no eras muy consciente de ello. Pero, si estás seguro de que aporta mucho valor a tu empresa, cómo no vas a considerarlo un activo. Así que es momento de cuidar más que nunca la calidad de tu contenido y de sacarle al nuevo activo de tu empresa todo el partido posible. ¡Mímalo!

 

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