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Realizar una auditoría web es un trabajo enfocado en analizar minuciosamente todos los factores que la componen y tiene como objetivo lograr que sea lo más rentable posible en términos de ventas, de usabilidad y de experiencia de usuario. Básicamente podemos decir que se trata de un análisis estratégico de la web.

Este análisis no es baladí y adquiere una gran relevancia para que tu estrategia de marketing digital sea un éxito. Si la web no funciona bien, el usuario no encuentra fácilmente lo que busca o el tiempo de carga lo puedes medir en eones, el resto de acciones que pongas en marcha serán un auténtico fracaso.

 Es posible que creas que hacerlo supone un gran esfuerzo, y así es, pero tiene algunas ventajas que harán que aplicarte en ello con esmero merezca la pena:

 - Seguridad: realizando una auditoría te aseguras de que tu página web es un canal seguro de marketing y ventas.

- Mejoras constantes: serás capaz de identificar soluciones de mejora, lo que te permitirá incorporar nuevas aplicaciones o descartar aquellas que ya no son útiles.

- SEO: te ayudará a ver si tu estrategia de SEO on-page está bajo control.

 Ahora que tenemos clara la importancia de conocer profundamente el estado de tu web, te damos algunas claves que te ayudarán a averiguarlo. Saca la la lupa y prepárate a ser el mejor Sherlock digital:

Accesibilidad

  1. Tiempo de carga: todo lo que pase de dos segundos es malo.
  2. Uso correcto de la fuente y el espaciado: asegúrate de que el texto es legible en todas sus versiones (negrita, cursiva…) y que dejas un espacio suficiente entre líneas y párrafos para que al usuario le resulte sencilla la lectura.
  3. Etiquetas ALT: revisa que todas las imágenes tengan atributo ALT correctamente y bien optimizado para tus

Contenidos

4. Home: es el primer impacto visual que recibe el visitante. Haz que sea capaz de entenderla completamente en menos de 7 segundos. Cuanto menos scroll, mejor.

5. Logo: arriba a la izquierda es una buena opción teniendo en cuenta la manera en la que habitualmente leemos información (aunque siempre hay excepciones). ¡Y no te olvides de hacerlo clicable.

6. Información corporativa: es importante decirle a usuario quiénes somos y qué hacemos. Asegúrate de que los apartados “Qué hacemos” y “Quiénes somos” estén bien redactados y que responden a la realidad de tu negocio actual.

7. Contacto: Debe aparecer de forma clara y en todos los apartados de la web, no sólo en la home, puesto que no sabemos en qué momento el usuario necesitará preguntarnos algo o pedirnos resolver una duda. En este sentido, es importante dar el máximo de posibilidades incluyendo el teléfono, el correo o un formulario de captación. Facilita ese contacto al máximo, tus clientes lo agradecerán. 

Navegación

8. Menú de navegación principal: es importante para que el usuario acceda con facilidad a todos los rincones de nuestra página y, además, le facilitamos entender la estructura de la web.

9. Menús: entre 4 y 6 es un buen número de elementos o botones a colocar en el menú. Si necesitas más, deberás buscar una fórmula que te permita organizarlo correctamente en función de tus prioridades.

10. Enlaces rotos: comprueba con herramientas como Screaming Frog que no tienes enlaces rotos.

11. Búsqueda: además de ser fácilmente identificable en la home, debe ofrecer resultados valiosos y útiles al usuario.

12. URL amigables: deben ser compresibles y significativas. Ya que serán de gran utilidad tanto para el SEO como para la experiencia de usuario.

Es cierto que estas pistas te ayudarán a tener una aproximación del estado de salud de tu página, pero te recomendamos que esta tarea la dejes en manos de un buen profesional que te ayude a que tu web sea una perfecta herramienta de inbound marketing.

 

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